Año: 2014
Duración: 130 minutos
Dirección: Matt Reeves
Guión: Rick Jaffa, Amanda Silver, Mark Bomback
Fotografía: Michael Seresin
Banda Sonora: Michael Giacchino
Reparto: Andy Serkis, Jason Clarke, Keri Russell, Toby Kebbell, Gary Oldman, Kodi Smit-McPhee
Rise of the Planet of the Apes sentó un precedente. La cinta de Rupert Wyatt demostró que un blockbuster hollywoodiense puede estar protagonizado por uno o varios personajes digitales en un entorno real. Gollum fue el primer ejemplo, y King Kong solidificó esta idea. Rise of the Apes dio un paso más allá, y sumado a su valentía a la hora de construir una historia cocida a fuego lento (pero nunca lenta en ritmo), la película salió victoriosa en su propuesta.
Tres años después, Matt Reeves toma las riendas de la franquicia, y las cosas no empiezan del todo bien. El guión original de la secuela muestra a los simios mucho más avanzados de lo visto en Rise of the Apes, y la historia contiene más acción y un desarrollo más atropellado. Reeves habla con el estudio, y manifiesta su intención de hacer una secuela directa de Rise of the Apes en tono y sensibilidad. Para seguir adelante con el proyecto, pone como condición reescribir por completo el guión, asignando más peso específico a los simios y un tono emocional y sosegado, en contraposición a la idea original de la secuela. El resultado es tan inesperado como abrumador.
Dawn of the Planet of the Apes comienza con 20 minutos protagonizados en su totalidad por los simios. Nos muestran su día a día, su sociedad en pleno desarrollo, sus costumbres, su jerarquía y sus reglas básicas. Veinte minutos de gestos, miradas, y lenguaje de signos. Una superproducción donde el ser humano brilla por su ausencia y los simios toman el control de la película. Definitivamente, Dawn of the Apes es diferente, en el mejor sentido de la palabra.
Por otro lado, la historia nos muestra a los humanos al borde de la extinción, sin apenas recursos para sobrevivir y dominados por una calma tensa. Cruzan su camino con el de los simios por una cuestión de pura supervivencia, y se produce una colisión de sociedades invertidas (el final de una vs. el comienzo de otra). Jason Clarke representa al hombre sensato, capaz de asimilar y asumir su rol en este mundo post-apocalíptico. Pero como es habitual, el ser humano es egocéntrico por naturaleza, y menosprecia inmediatamente a los simios y su capacidad de formación social, promoviendo un sentimiento de rechazo y amenaza.
Durante un tercio de la película, humanos y simios intentan cohabitar de forma pacífica, y aquellos humanos de mente abierta y libres de prejuicios abrazan esa coexistencia. Sin embargo, no sólo los humanos tiene ideas prefijadas sobre los simios. Algunos simios tampoco comparten esta fraternidad provisional. Koba, una de las grandes bazas de la cinta, siente rechazo y odio absoluto por los humanos. En la cinta anterior pudimos observar cómo este simio era torturado por los humanos, y lleva como una losa insalvable las consecuencias de dicha tortura en forma de cicatrices que pueblan su cuerpo, y le recuerdan diariamente un pasado sombrío.
Uno de los grandes aciertos del filme es su capacidad para mantenerse en una zona moral gris. Dawn of the Apes no adjudica culpables, no establece villanos. Todos los personajes tienen motivaciones y puntos de vista comprensibles y lógicos, aunque no siempre compartamos dicho punto de vista. Esta construcción de personajes les incorpora tridimensionalidad y profundidad, en un balance perfecto que favorece la empatía del espectador.
Las pocas críticas negativas que he leído sobre Dawn of the Planet of the Apes argumentan que la historia es predecible y está estructurada de forma convencional. Yo considero que estas personas se están preguntado cuestiones equivocadas. La película no busca el 'por qué', sino el 'qué' y el 'cómo'. El filme desarrolla su estructura con una lógica interna totalmente racional y sensata. Dawn of the Apes muestra cómo un simio busca su lugar en el mundo, y una vez sienta las bases para establecerse en dicho mundo, se encuentra con una realidad que no puede controlar, y le obliga a tomar decisiones que contradicen sus principios.
No quiero alargarme en demasía, así que voy a dedicarle un fragmento de esta reseña a Matt Reeves para ir finalizando. El director de la película no tenía una empresa fácil, tras el éxito de público y crítica que obtuvo Rise of the Planet of the Apes. No obstante, Reeves tuvo la ambición y valentía de expandir los temas de su predecesora, y llevarlos a un nivel superior en escala y trascendencia. En vez de optar por la vía "fácil" de convertir esta secuela en un espectáculo plagado de CGI y epicidad impostada, ha decidido profundizar en la sensibilidad de la historia y los personajes. Es decir, ha dado el paso lógico y correcto, algo que rara vez ocurre en Hollywood. Además, su dirección destaca por un uso elegante y clásico de la cámara, incidiendo en las emociones con el uso de primerísimos planos, y narrando visualmente los conflictos de los personajes para simbolizar su rol en cada secuencia (ejemplo: contrapicado de César mirando a Koba, picado de Koba ascendiendo el árbol).
A nivel técnico, Dawn of the Apes es uno de los filmes visualmente más sobresalientes en la integración de personajes y entornos CGI en una cinta de acción real. Esta entrega contiene una mayor variedad de simios, y todos poseen personalidad e imagen propias, y su lenguaje facial supone un salto tecnológico muy significativo.
El uso de enormes sets y efectos visuales para recrear el hogar tanto de simios como humanos es fantástico, y se nota el trabajo y presupuesto que hay detrás de este proyecto. Reeves se atrevió a rodar un gran porcentaje de la cinta fuera del estudio, y el resultado es espectacular.
La fotografía de la película (Michael Seresin) encaja a la perfección con el tono de la cinta, y eleva el (ya espléndido) trabajo de Reeves tras la cámara con unos planos preciosos donde la luz está usada para incidir en el carácter dramático (Koba cruzando el fuego a cámara lenta sujetando dos armas en sus manos es uno de los planos del año).
La banda sonora de Michael Giacchino es notable y de gran personalidad, aunque honestamente prefiero la composición de Patrick Doyle en Rise of the Planet of the Apes, ya que posee un tono épico y emocional más significativo y eficaz.
Dawn of the Planet of the Apes es una de las mejores películas del año, un filme que reescribe las normas sobre cómo realizar un blockbuster, y una historia que tiene como protagonista al personaje virtual más fascinante y mejor ejectuado de la historia del cine: César (los halagos hacia Andy Serkis son inabarcables a estas alturas; es un genio).
No os perdáis esta película. Es tremendamente especial.
Publicado por Nauzet Melián






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