2013 llega a su fin y es hora de
hacer balance. He visto buen cine y muy variado, y he decidido ampliar mi top 10 a 15 películas porque me
apetecía rescatar filmes especiales y que merecen reconocimiento. Sin más
dilación, os dejo con mi top 15 del año
2013. Aviso que en general no hay spoilers de los filmes, aunque comento
algunos rasgos importantes en alguna de ellas.
15.- Dolor y Dinero: Vuelve el mejor Michael Bay. Un Bay enamorado
del proyecto y sus personajes, capaz de sacrificar sus excesos visuales para
dar empaque y equilibrio a la historia. Mark Wahlberg y Dwayne Johnson están
brillantes como el dúo protagonista. La primera mitad del filme es simplemente
GENIAL. La segunda mitad es notable aunque inferior, pero no adolece el
resultado final.
14.- Breathe In: Aún no se
ha estrenado en España, pero ya se ha ha podido ver en Gran Bretaña. Nuevo
filme de Drake Doremus tras la magistral Like Crazy. Lugares comunes (amor,
conflicto emocional) tratados desde un punto de vista más sobrio y adulto.
Preciosa y dolorosa cinta liderada por Guy Pearce, en una de las mejores
interpretaciones de su carrera. Y Felicity Jones vuelve a estar brillante en un
papel muy distinto al que interpretó en Like Crazy.
13.- Stoker: Park Chan-wook aterriza en Hollywood y da una clase
magistral de dirección. Absolutamente abrumador el uso de la cámara, las
metáforas visuales y el sonido. Mia Wasikowska y Matthew Goode realizan un gran
trabajo, pero quedan ensombrecidos por Chan-wook, que da un auténtico recital y
es clave absoluta para que el filme se cuele entre lo mejor del año. En manos
de otro director, Stoker sería una peli más.
12.- Mud: Jeff Nichols nos regala un 'Stand By Me' actual, una
historia sobre el desarrollo emocional, sobre cicatrices pasadas y futuras,
apoyada en las espléndidas interpretaciones de Ty Sheridan y Matthew
McConaughey. Nichols ya demostró mucho talento en la inquietante Take Shelter,
pero Mud es una historia más cálida y equilibrada. La pérdida de la inocencia
en la adolescencia y en la madurez. Preciosa.
11.- Out of the Furnace: Scott Cooper es un brillante director de
actores. Y vuelve a demostrarlo con este filme. Relato oscuro sobre la
desesperanza, sobre decisiones que nos cambian. El protagonista sólo desea
tener una vida sencilla y normal. No posee grandes aspiraciones ni las
necesita. En el lado opuesto tenemos a su hermano, marcado por su labor como
soldado, y en continua lucha con los demás y consigo mismo (búsqueda de una
inocencia ya perdida). Vías equivocadas en momentos inoportunos, y desde ahí,
descenso a los infiernos. La fotografía desgastada, de tonos cálidos y sombríos
nos avisa que no hay lugar para la luz en esta historia. Y menudo final. Y
menudas interpretaciones (Christian Bale sigue sorprendiéndome como actor, cosa
que parecía imposible).
10.- Gravity: Alfonso Cuarón es el más listo de la clase. Lo sabe y
lo demuestra a base de un talento visual inalcanzable para el 90% de directores
actuales. Gravity cuenta una historia vitalista tratando temas universales.
Además, lo hace mediante una revolución visual y tecnológica. Cuarón ha
necesitado crear tecnología y herramientas que no existían para contarnos su
épica espacial. Y el resultado es abrumador. El director mexicano nos inspira
miedo y respeto por el espacio, nos recuerda que somos una minúscula parte del
Universo, y apela al instinto de supervivencia innato en todo ser humano para
hacernos luchar junto a los protagonistas de la historia. Espectacular a todos
los niveles.
9.- 12 Años de Esclavitud: El filme de Steve McQueen es un doloroso
e imprescindible recordatorio de la miseria humana. Relata una historia basada
en hechos reales sobre uno de los capítulos más vergonzosos y repugnantes de
nuestra historia. Y no le tiembla el pulso a la hora de mostrarnos en qué
consiste la esclavitud. Cada plano es una bofetada, un recuerdo de lo que hemos
sido como especie, y la frustración nos sobrepasa. Pero la película no es sólo
un documental sobre la esclavitud, sino una historia sobre luchar por VIVIR, no
por sobrevivir (ya lo dice el protagonista), y no hay sentimiento más poderoso
que la esperanza. Ejiofor realiza la mejor interpretación de su carrera y
Fassbender demuestra que no existe papel que se le resista.
8.- Una Cuestión de Tiempo: Vivimos en una sociedad cínica y pesimista,
así que siempre viene bien una historia optimista y llena de buenas
intenciones. La cinta de Richard Curtis es exactamente eso. Una comedia
romántica sobre las decisiones que marcan nuestra vida, sobre la nostalgia por
el pasado, pero también es una historia sobre la búsqueda de un futuro mejor,
una vida plena y satisfactoria. Risas, lágrimas y sonrisas perpetuas en un
torrente de emociones. Y el elemento de ciencia ficción que sirve como premisa
de la cinta es introducido de una forma tan simple e inocente que te lo tragas
sin rechistar. La palabra que define a la película es BONITA. Nunca
menospreciemos los filmes bonitos.
7.- Rush: Una de las mejores cintas sobre rivalidad deportiva que
he visto. La película sabe explorar ambos personajes con la misma profundidad y
equilibrio, y nos proporciona dos protagonistas tridimensionales, llenos de
virtudes y defectos. Y si hay algo que nos une a todos es la imperfección
humana. Niki Lauda y James Hunt fueron dos grandísimos pilotos de Fórmula 1, y
su rivalidad eterna ha sido siempre recordada. Esta película es un tributo
impresionante a su historia, pero también al deporte que practican. Ron Howard
dirige con precisión milimétrica, y consigue meternos en la cabeza de los
protagonistas. El montaje, la BSO
y es maldita fotografía que me tiene enamorado hacen de Rush uno de los mejores
filmes del año. Un viaje emocional y adrenalínico al mundo de la Fórmula 1, a la rivalidad entre dos
grandes.
6.- La Gran
Belleza: Excesos, petulancia, pomposidad y más excesos. La Gran Belleza nos
recuerda que los ricos también lloran, pero no hace apología de este sector de
la sociedad, sino que se regodea en las miserias de la clase alta, del vacío
que conforman sus vidas, de esa necesidad imperiosa de atención y tener una
vida que nunca contemple los grises. Paolo Sorrentino es capaz de regalarnos
una secuencia digna de Baz Luhrman (el rey de los excesos), y de repente echar
el freno y sacarnos una sonrisa enorme en un diálogo extenso y lleno de
matices. Visualmente poderosísima, guión sólido como una roca y sobresaliente
Toni Servillo como protagonista de la historia. La Gran Belleza. Qué
título tan certero.
5.- Blue Jasmine: Jasmine es uno de los personajes más fascinantes
y mejor contruidos en años. Dos claves para ello: el portentoso guión de Woody
Allen y la acojonante interpretación de Cate Blanchett. Allen nos cuenta la
historia de una mujer desconectada del mundo. Ha desarrollado su personalidad,
aspiraciones y miedos en torno a una vida de lujos y superficialidad. Y la pérdida
de esta parte vital en su vida la destruye. Ha perdido su identidad y sus
intentos por levantarse y seguir adelante son vanos. Lo más fascinante de
Jasmine es que no se trata de la típica pija irritante, sino de una mujer con
buenas intenciones a la que le han arrancado el elemento que la definía. Y Cate
Blanchett sabe engrandecer cada matiz, cada minúscula emoción. Pocas veces
veremos una interpretación tan insultantemente buena. Pero no nos olvidemos del
resto, porque Allen no ha escrito y dirigido un maravilloso personaje, sino una
historia fantástica donde hay cabida para que los personajes secundarios
brillen. Sally Hawkins y Bobby Cannavale son un perfecto contrapunto de
Blanchett, necesario para mostrarnos el desarrollo de Jasmine a lo largo de la
cinta. En definitiva, una de las mejores cintas de Allen en años, y la mejor
interpretación femenina del personaje más fascinante del año.
4.- La Caza:
Odio las injusticias. Me sobrepasan. Por eso este filme me afectó de la forma
en que lo hizo. La Caza
es una historia sobre la injusticia, sobre el apaleamiento social, sobre la
destrucción de una vida. Vintenberg no tiene compasión por los personajes ni
por los espectadores, cuenta una historia sin paliativos, y se siente cruda y
real. Diariamente observamos injusticias que se producen a nuestro alrededor, y
rara vez podemos hacer algo para cambiarlo. La Caza es exactamente eso, una gran injusticia a la
que asistimos atados de pies y manos, con los ojos bien abiertos cual Alex
DeLarge, e incapaces de hacer nada al respecto. Y Mads Mikkelsen es gran
culpable de este dolor que nos impregna la película. Interpretación
desgarradora, humana.
3. The Act of Killing: Estamos acostumbrados a observar los
acontecimientos desde el punto de vista de las víctimas. Simpatizamos con
ellos, sentimos compasión y se nos encoge el corazón al escuchar su versión de
los hechos. Pero rarísima vez experimentamos lo contrario. Vivir en nuestras
carnes el día a día de los asesinos, oír su punto de vista. Es una sensación absolutamente
demencial. Personalmente, mientras veía The Act of Killing, una serie de
sentimientos opuestos se iban entremezclando dentro de mí, formando una espesa
capa de shock emocional y confusión. Jamás había sentido nada similar sobre el
medio audiovisual. Este documental remueve conciencias, cuenta verdades
terribles y lleva al espectador al límite. Por momentos deseas apartar la
mirada de la pantalla, pero no puedes porque lo que te está contando The Act of
Killing es terriblemente fascinante. Y te sientes asqueado de ti mismo por
querer saber más, y seguir escuchando sus historias. Es un visionado durísimo,
pero imprescindible.
2.- La Vida
de Adele: Existen contadas ocasiones en las que un filme de 3 horas no se
hace largo, no le sobra nada. La
Vida de Adele es uno de ellos. No sobra ni un solo plano,
cada escena funciona como elemento descriptivo de Adele, la protagonista de la historia.
Y es realmente espectacular. Esta cinta relata el paso definitivo a la madurez,
al encuentro de nuestra identidad. Es una lucha interna en cuanto a sensaciones
y realidades nuevas, y es una lucha externa en cuanto a la imagen que
proyectamos, a la presión social que sufrimos constantemente, al miedo a ser
rechazados. Pero por encima de todo eso, La Vida de Adele es una historia del amor más puro,
pasional y poético. El amor que te eriza la piel, que te abruma, que te hace
temblar. Un verdadero festival emocional. Adele Exarchopoulos realiza un
trabajo descomunal y definitorio de su futura carrera interpretativa. Y Lea
Seydoux no le va a la zaga. Ambas lo dan absolutamente todo en cada secuencia,
en cada plano, en cada mirada. Kechiche habrá sacado de quicio a ambas actrices
durante el rodaje pero nosotros, los espectadores, debemos dar las gracias por
semejante recital, semejante historia.
1.- Antes del Anochecer: El amanecer del amor, el atardecer de las
segundas oportunidades, y el anochecer de las emociones. Tres películas
perfectas, bien diferenciadas y con aspiraciones diferentes, pero perfectos
complementos unas de otras. Asistimos al nacimiento del amor entre Jesse y
Celine en un tren. Contuvimos la respiración en la incertidumbre de un paseo en
barco. Y sufrimos el desgaste que nos provoca el paso del tiempo en un hotel.
Antes del Anochecer es obviamente la más adulta de la trilogía. La esperanza y
vitalidad de Sunrise dio paso a la ligereza tornada en expectación de Sunset.
Midnight es otra cosa. Es un homenaje a la historia de Jesse y Celine, pero
también es la más sombría y nostálgica. A lo largo del tercer filme, asistimos
a una situación de superficial tranquilidad, pero algo nos inquieta. Hay una
bomba de relojería bajo nuestro asiento, y empezamos a recibir pistas a lo
largo del filme. Pero cuando queremos darnos cuenta, es demasiado tarde y todo
explota. Y la verdad nos golpea. La vida no es un camino de rosas, y una ola de
realidad nos cubre de pies a cabeza. Acabamos empapados, y una toalla nos
recubre el cuerpo y nos aporta cierta calidez, pero sabemos que el agua helada
quizás nos ha traspasado, y el frío ha quedado atrapado dentro, formando una
pulmonía. Antes del Anochecer es la vida. No se le puede pedir nada más al
cine.
Publicado por Nowseed




















































