Hace año y medio descubrí Before Sunrise, una
película que me afectaría como pocas historias en mi vida. Fue un
visionado duro, debido a su similitud con experiencias personales, pero
precisamente por eso se convirtió en una película tan especial para mí. Dos personas, el azar, una melena rubia...
Un día después vi Before Sunset, con una urgencia solamente vista en la
adicción. Necesitaba conocer más detalles de esa historia de amor, de
Jesse y Celine, y luchaba interiormente casi tanto como ellos para que
su amor triunfara (realidad y ficción cogidas de la mano). El fundido en
negro de Before Sunset me dejó con sensación de vacío, de coitus
interruptus. Necesitaba más. Dos filmes de hora y media no eran
suficientes para saciar mi interés, y esa necesidad emocional se ha
alargado durante año y medio hasta el estreno de Before Midnight, cinta
que he visto en condiciones opuestas a las que esperaba encontrarme.

Mi vida ha cambiado mucho en los últimos 12 meses, así que me he
enfrentado a Before Midnight con recelo, tensión, excitación y
nerviosismo. Cinco minutos de película, y un simple plano consiguió
deslizar unas silenciosas lágrimas por mi rostro. Un plano por el que he
luchado interiormente durante mucho tiempo.
No obstante, los
últimos 20 minutos de Before Midnight me han dejado exhausto
emocionalmente. Una pequeña parte de mí deseaba que la película acabara,
ya que la fina línea entre realidad y ficción estaba causando un dolor
difícil de manejar.
Termina Before Midnight, y deambulo por las
calles procesando un año y medio de imágenes, de recuerdos, con el amor
muy presente, y comprendiendo que el capítulo de mi vida que esta
película cierra, trascenderá en el tiempo y me acompañará por el resto
de mi vida. Gracias, Richard Linklater. Gracias, Ethan Hawke y Julie
Delpy. Aquí tenéis a un ser humano agradecido de haberse cruzado con
vosotros. De haberse sentido identificado con vuestra historia, y de
continuar luchando por el amor, sea ficción o realidad.
Publicado por Nowseed